El asesinato de Mozart, una historia de amor y de honor

A 250 años del nacimiento del genial músico, el libro “Wolfgang y Magdalena” plantea que la violenta muerte fue el resultado del ataque de celos del marido de una joven amante y alumna del pianista. Gabriella Bianco recordó que varios ensayos publicados en estos últimos años han puesto en duda las versiones oficiales sobre la muerte de Mozart

Bianco en el 2002 publicó en Italia la novela dedicada a la muerte de Mozart y a los acontecimientos que condujeron a su violenta desaparición.

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“Más allá de mi amor por esa música de levedad absoluta y gracia sin igual, el elemento disparador de mi interés fue la historia todavía misteriosa e irresuelta de esa muerte y los eventos que rodearon los últimos años de la corta vida de Mozart”, indicó.

Según la obra, Magdalena conoció a Mozart primero, embriagada por su música y, luego, personalmente cuando el compositor accedió a impartirle clases de piano: ámbito en el que ambos -maestro y discípula-, se enamoraron apasionadamente sin pensar que la tragedia se ensañaría luego fatalmente con sus vidas.

A través de una narrativa cautivante y de emoción en emoción, Bianco dice que el marido de la joven, de nombre Franz, era miembro de la secta masónica vienesa “La Esperanza Coronada” y además fuerte prestamista acreedor de Mozart a quien el compositor debía una importantísima suma de dinero fruto de sus dilapidaciones habituales.
Pero, más allá de la deuda, son los celos los que se saldan corrientemente con sangre, pues el despechado Franz da muerte al compositor, también miembro de la misma secta masónica.

Luego de atentar fallidamente contra su esposa Magdalena, Franz -funcionario judicial de la Corona-, se quita la vida supuestamente por imposición de la secta que cuida el honor de sus miembros y pone en juego su poder para evitar el escándalo y sus consecuencias públicas que serían irreparables “más que la muerte de Mozart”.

Bianco recordó que varios ensayos publicados en estos últimos años han puesto en duda las versiones oficiales sobre la muerte de Mozart, entre otras, la del envenenamiento del compositor por parte de Antonio Salieri.

Insistió la autora en que no se pueden negar las responsabilidades de la secta que tenía entre sus adherentes a Mozart y a su propio victimario, y que la organización tenía todo el interés en evitar el escándalo además de la Corte Imperial y de su inmaculada imagen.

“Los trágicos acontecimientos se produjeron en los días inmediatamente anteriores al 5 de diciembre de 1791 con la muerte y el entierro misterioso de Mozart y el día 6 se desencadenaron los hechos en la familia de Franz cuando éste agredió a su esposa Magdalena con la intención de matarla y luego se quitó la vida”, concluyó la ensayista italiana.

Pruebas sobre la autenticidad del cráneo

El misterio en torno a la autenticidad del “cráneo de Mozart” conservado en Salzburgo aumentó por la falta de resultados convincentes de los análisis de ADN encargados por la televisión pública de Austria, la ORF, que había mantenido el suspenso sobre las revelaciones.

El ADN del supuesto cráneo del compositor conservado desde 1902 por la Fundación Mozarteum de Salzburgo y las muestras extraídas de esqueletos que se crían de la abuela Euphosina y la sobrina Jeannette, de Wolfgang Amadeus Mozart, muestra sin discusión que no existe parentesco entre estas tres personas, según afirma Walther Parson, del Instituto Médico Forense de Innsbruck.

Los resultados fueron confirmados por el Laboratorio Central de las Fuerzas Armadas norteamericanas, encargadas del peritaje de comprobación.

Las exhumaciones, realizadas en 2004 y 2005, pese a la desaprobación de la Iglesia católica, fueron muy criticadas por la historiadora Brigitte Hamann, quien consideró que se había “atentado contra el reposo de los muertos haciendo publicidad este año de la conmemoración”.

La comunidad científica está dividida sobre la autenticidad del cráneo, que nunca se llegó a determinar. La leyenda dice que la reliquia, desprovista del maxilar inferior, fue “descubierta” en 1801 por un sepulturero, Joseph Rothmayer, quien 10 años antes había asistido al entierro, en el cementerio Saint Marx de Viena, del compositor, que falleció a la edad de 35 años.

Rothmayer había dicho que tenía apuntado el lugar ocupado por los restos mortales de Mozart en la fosa común para 16 cuerpos donde fue inhumado, y que había separado la calavera del resto del esqueleto cuando la fosa fue vaciada.

Un monumento en el cementerio Saint Marx conmemora la muerte de Mozart pero el emplazamiento del esqueleto nunca pudo ser determinado.

El cráneo fue conservado después por el anatomista Joseph Hyrtl antes de ser legado a la Fundación Mozarteum, que lo expuso al gran público hasta 1940 y lo sigue conservando en Salzburgo.

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