GENETICA DE LA VIOLENCIA HUMANA Parte 1

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INTRODUCCIÓN:

    En la última década ha habido avances muy rápidos en el campo de la genética neurocomportamental de la agresión, desde estudios en el pez cebra, perros, ratones y ratas, hasta estudios con humanos. En este sentido, un gran número de investigaciones se centran en analizar genes que codifican sus tendencias especificas o receptoras de éstas, como en el caso del gen que codifica el óxido nítrico, el de receptores específicos de andrógenos y estrógenos, o genes implicados en la composición y funcionamiento del sistema serotoninérgico, entre otros. En lo que concierne a este último aspecto, investigaciones realizadas en ratas noruegas seleccionadas durante más de 50 generaciones en función de presencia o ausencia de una alta agresividad, junto a los datos obtenidos de experimentos llevados a cabo en líneas seleccionadas de ratones y en ratones knock-out para la monoaminooxidasa A (MAO-A) indican que:

     La serotonina cerebral tiene una contribución fundamental en los mecanismos genéticos subyacentes relacionados con las diferencias individuales en agresividad.

         Los genes que codifican las enzimas principales del metabolismo de la serotonina en el cerebro (triptófano-hidroxilasa y MAO-A) y el receptor 5-HT1A forman parte de un complejo grupo de genes que modulan la conducta agresiva.

       Por ello se puede afirmar que un complejo mapa genético en el que tendrían cabida multitud de genes diferentes que están implicados en la codificación del funcionamiento de los sistemas de neurotransmisión, así como del sistema neuroendocrino, regularía la conducta agresiva y violenta. Junto a estos trabajos, otros, como aquellos centrados en la comparación de cepas, los que analizan las consecuencias de la crianza selectiva y los focalizados en los genes ubicados en el cromosoma Y o en la MAO-A, han aportado información relevante sobre los aspectos genéticos relacionados con la agresión en animales. Todo ello está ampliando considerablemente nuestro conocimiento sobre esta temática, ofreciendo además indicios de los factores contribuyentes a la aparición y desarrollo de la violencia humana.

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       Los estudios preliminares llevados a cabo en seres humanos se centraron en analizar los datos provenientes de personas con anormalidades genéticas en los cromosomas sexuales. Como la violencia es mayor en hombres que en mujeres en todas las sociedades, se pensó que los genes responsables de ella deberían estar localizados en los cromosomas X e Y, que son aquellos que diferencian ambos géneros. Algunas investigaciones comprobaron si las personas con genotipos caracterizados por tener más cromosomas X de los habituales mostraban más agresividad o violencia. De este modo, tras analizar la agresión en personas con síndrome de Turner (45X0), en “metahembras” (mujeres con más de dos cromosomas X) y en varones con síndrome de Klinefelter (XXY), se concluyó que el hecho de tener más cromosomas X no es una protección para el desarrollo de conductas agresivas y violentas. Por otra parte, se analizaron los denominados “súper machos” u hombres con más de un cromosoma Y, esperándose observar un mayor nivel de agresión que en hombres XYY. El primer estudio fue llevado a cabo por Jacobs et al, en un hospital de alta seguridad y observó que un alto porcentaje de hombres con este genotipo habían mostrado conductas criminales. Trabajos posteriores pusieron de manifiesto que esa alta tasa de criminalidad no se debía a los cromosoma Y adicionales, sino a deficiencias intelectuales. Los trabajos actuales sobre esta temática apuntan hacia resultados contradictorios, otorgando un papel relevante al ambiente en el que se desarrollan estas personas. En este sentido, la interacción Genética-ambiente para el desarrollo de la violencia humana se ha analizado desde la genética de la conducta, como a continuación se relata.

        El objetivo de este capítulo es analizar y resumir de forma integradora las principales influencias genéticas relacionadas con la agresividad y la conducta violenta en humanos. Los estudios de genética de la conducta hacen uso de gemelos y familias para investigar las influencias de genética y ambiente en la conducta agresiva de las personas. En este trabajo se resaltan las potencialidades de los estudios de la genética de la conducta para la investigación en la etiología de las diferencias individuales de rasgos complejos como la agresividad. También se plantea una discusión general de estudios de gemelos y familias centrados en la agresividad y la conducta violenta. Para ello se expone, en primer lugar, la importancia de los factores genéticos en la variación de la conducta agresiva en niños, adolescentes y adultos. En segundo lugar, se discuten los orígenes genéticos y ambientales de la estabilidad en el desarrollo de la conducta agresiva. El trabajo finaliza con la exposición de algunos estudios centrados en la búsqueda de los genes de la agresividad. hasta el momento, se han identificado numerosos enes candidatos para la agresividad, como el gen MAO-A, aunque procesos de interacción genética ambiente parecen desempeñar un papel fundamental en la expresión de estos mecanismos genéticos.

—–Continuará….

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