Los códigos del ADN traducidos con música

Rie Takahashi, una joven científica de Los Ángeles, descubrió una nueva herramienta sorprendente, que le permite a cualquier persona, en cualquier lugar, entender los secretos ocultos de la genética humana: el iPod.

“En el penúltimo año de la Universidad de California en Los Ángeles, tomé un seminario de Ciencia y Sociedad que dictó el profesor Jeffrey H. Miller”, dijo Takahashi, que también estudió piano clásico durante más de dos décadas. Dijo que una de las tareas que le asignaron ese año, en 2005, fue “desglosar el argot que generalmente utilizamos en la ciencia y buscar formas de hacerlo accesible a todas las personas”. Gracias a la pasión de Takahashi por la música y la ciencia, Miller y ella decidieron que sus estudiantes buscaran el nexo entre estos intereses. “Cuando se trata de la música, no existen barreras lingüísticas”, afirmó.

Miller dijo que, mucho antes que él y Takahashi comenzaran a trabajar juntos, se ha intentado traducir las secuencias de los aminoácidos en música, pero no se ha tenido mucho éxito. Los aminoácidos son estructuras microscópicas que sirven para que las células creen proteínas importantes, por ejemplo, para los músculos. “El punto de partida simple es asignar una nota musical diferente a cada uno de los 20 aminoácidos y cuando cierto aminoácido aparezca en un secuencia, se escuchará la nota musical correspondiente”, afirmó. ¿Cuál es el problema? Dado que un aminoácido puede aparecer junto a cualquier otro, el resultado puede ser una sucesión caótica de notas musicales que saltan por todo el lugar; “música exótica”, dice mientras ríe.

Para que la música de origen genético sea más agradable al oído, Takahashi creó un programa informático donde los aminoácidos se asignaron para que activaran acordes completos en lugar de notas individuales. También apareó ciertos aminoácidos similares e hizo que cada uno activara variaciones invertidas del mismo acorde. “El programa de Rie creó música muy agradable”, dijo Miller.

Sin embargo, más allá de que los resultados fuesen agradables al oído, el programa de Takahashi de traducción de genes en sonidos, bautizado Gene2Music por su creador, tiene aplicaciones prácticas convincentes. “En ocasiones, puede ser más fácil escuchar los patrones que verlos”, afirma Takahashi. “La enfermedad de Huntington, por ejemplo, se debe a la repetición de ciertos aminoácidos y, aún si no conoce nada sobre música, en la proteína de Huntington se escuchará la repetición del mismo patrón una y otra vez, y se entenderá que algo anómalo está sucediendo”. Hoy en día, años después, un profesor de la escuela de medicina de UCLA sigue reproduciendo este sonido en las clases que dicta a sus estudiantes, dijo Takahashi.

Gene2Music ha llamado la atención internacional y se ha utilizado como herramienta didáctica en México así como en Estados Unidos; Takahashi y Miller han publicado artículos científicos sobre el tema y han hecho una aparición en la BBC. Takahashi espera que más adelante pueda ver que los ejemplos de Gene2Music no solo sean una herramienta y sirvan para enseñar a futuros médicos.

“Incluso si hiciera un arreglo orquestal con instrumentos sintéticos en mi computador, la música no habría sido interpretada por una orquesta en vivo”, comentó. “Me encantaría utilizar la base de esta música para explorar la música electrónica y de otros géneros. Hay mucha información y una gran cantidad de datos que muestran que podríamos representarla de esta manera creativa”.

Takahashi cree que seguir examinando los aminoácidos a través de la música podría originar descubrimientos científicos. Según dijo, en realidad solo algunas partes de las cadenas de aminoácidos producen proteínas mientras que otras de la misma secuencia controlan el momento cuando ocurre esta producción. “Hay muchos algoritmos que predicen el tiempo, pero ninguno es perfecto”, sostuvo. “Escuchar las secuencias nos podría servir para hallar patrones que antes habíamos pasado por alto”.

Para escuchar al ADN

Para escuchar la música genética, escanee el código QR con su teléfono o haga clic aquí: http://goo.gl/zzVgf

Investigadores de Inglaterra hallaron la manera almacenar los sonetos de Shakespeare en un elemento de ADN sintético, ocupando un espacio mínimo.

El ADN, como nunca lo había leído

Susan Milligan

Se podría decir que el ADN de William Shakespeare tenía un componente literario magnífico. Gracias a las investigaciones revolucionarias de científicos de Estados Unidos y del exterior, el ADN se está utilizando para almacenar todos los sonetos de Shakespeare.

Los investigadores del Instituto Europeo de Bioinformática en Inglaterra, que desarrollaron una idea que se les ocurrió mientras charlaban en un bar, han almacenado la poesía en un espacio diminuto en la parte inferior de un tubo de ensayo.

“Podrías acomodar toda una biblioteca en un llavero”, dijo el doctor George Church, genetista de la Escuela de Medicina de Harvard y coautor, junto a su colega Sriram Kosuri, del artículo sobre almacenamiento del ADN publicado en septiembre.

Además de los sonetos de Shakespeare, Nick Goldman y Ewan Birney del instituto almacenaron un artículo científico y grabaron un fragmento del discurso “Tengo un sueño” de Martin Luther King.

Los dos investigadores utilizaron software libre de errores para que la información pudiese mantenerse segura durante miles de años.

¿Por qué no se utiliza simplemente un disco duro? “El ADN es asombrosamente estable”, afirmó Goldman. “Dado que el ADN es la base de la vida en la tierra, aún podremos leer la información, siempre que por allí haya humanos con tecnología avanzada. Después de unos años, no confiarías en un disco duro o en una unidad zip para trabajar de un modo fiable”.

Church de Harvard no se está deshaciendo de su unidad zip por ahora: la tecnología del ADN sintético es costosa. Según afirma, en estos momentos no consideraríamos utilizarlo para almacenar nuestros videos cotidianos.

El ADN, como nunca lo había visto

“Me inspiré en la importancia del ADN y en cómo su estructura mágica nos dice mucho sobre quiénes somos. Comprimido en una diminuta X, narra la historia de quién eres y de cómo vas a vivir en un lenguaje muy especial”. – Katarina Countiss, estudiante de Seattle, sobre su pintura del ADN (arriba)

 

Anuncios
Posted in ADN

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s